Todos conocemos a gente que suelta parida tras parida, una más grande que la otra. Perlazas, vamos. Siempre las compartimos con los colegas y nos echamos unas risas, ¿pero por qué no compartirlas con todo el mundo?
Mira, el depre.
Cuando vio pasar al maitre del salon restaurante
Enviada por mama y perpetrada por Pau
| 04 de junio de 2008 a las 23:50