Todos conocemos a gente que suelta parida tras parida, una más grande que la otra. Perlazas, vamos. Siempre las compartimos con los colegas y nos echamos unas risas, ¿pero por qué no compartirlas con todo el mundo?
Si no lo veo, no lo puedo ver
quería referirse a "Si no lo veo, no lo creo" pero alguna cosilla se debió cruzar en su tierno cerebrito. La frase es, 6 años más tarde, un clásico en la familia
Enviada por la madre y perpetrada por el hijo (6 años)
refranero | 18 de abril de 2008 a las 09:45